NO FALTARÁ QUIEN NOS LLAME: ¡VENDEZOOELAS!
…¡Y por eso es que estamos como estamos! Porque el conformismo nos carcome o lo que es más crudo: nos come vivos en el fragmento de país en el que vivimos.
En definitiva, hay que morir calla’os porque si se nos ocurre protestar, ¡Ayyyy! ¡Cuidado! Te etiquetan ipso facto: desagradecido, degenerado o vende patria pues, que es lo mismo que decir: un vendeZOOela…
Cuando hablo de protesta, me refiero a exponer una visión crítica de una serie de eventos (o de eventos aislados), fin último de este espacio, al que segurito califican de pesimista, extremista y/o alienado, quizá.
Porque es que si hablamos de protestas, de quejarse, porque te atropellaron, o simplemente porque los mal-llamados atendedores públicos/comerciales prestan un servicio diezmado y maleducado, las respuestas van desde “si no te gusta, te puedes ir”, hasta cualquier otra cosa subida de color…
Vale aquí detenerse un momento y comentar un hecho curioso… en Milano me ocurrió algo similar este año, cuando en una tienda de dulces el dueño casi me pega por interesarme en una caja de panettone y, regañándome, me indicó que le preguntara sobre cualquier cosa que me interesara, pero que no tocara nada.
Acto seguido, dije en voz alta y en perfecto italiano: gracias, si voy a comprar algo no será en esta tienda… y, cual sería mi sorpresa, al mejor estilo Zoozuelano, el distinguido milanese me dijo: Sí, váyase, compre donde quiera!
En ese momento me sentí desorientada, me pregunté con un susurro vergonzoso: ¿Estoy de vacaciones en Italia o estoy en Zoozuela?
Claro! Ese fue un caso entre mil, algo muy puntual, no muy usual, una cortesía italiana para no perder la costumbre y hacerme sentir como en casa. Nooooo, allá no les sale automático como aquí, el bien conocido “país con la gente más amable del mundo”.
Y yo me pregunto: ¿dónde quedó eso? Porque aquí hasta por cruzar una calle, cuando te corresponde, te gritan de Heidy Fleiss para arriba, si les provoca ser considerados.
Y ahí viene otra anécdota foránea… En Santiago de Chile, el peatón tiene preferencia. Al llegar, me lo comentaron, yo lo escuché, y como entró, salió.
Una mañana, esperando para cruzar una calle cuando el semáforo me lo indicara, me quedé pegada en una especie de contrapunteo, en un pausado stand-by con una señora, a la cual recuerdo perfectamente:
Manejaba una camioneta color plata, ella muy bien ataviada, con unos lentes muy chic, esperando que la zoozuelanita pasara, porque aunque ella tenía el paso, ese auto no se movería hasta que esta peatona pasara hacia el otro lado…
Transcurrieron, no se, 5 o 6 segundos, mientras mi reducida mente, congelada por el frío del invierno austral, y malacostumbrada a los atropellos de las calles y de las bestias nativas de mi Zoozuela querida, comprendía que estando en el paso peatonal, sería intocable, que tenía la preferencia y que sí existen los países donde se respetan las Leyes o donde, simplemente, existe el sentido común y se intenta convivir en medio de un ambiente afable.
Bueno, retomando el tema que nos ocupa y explicado el propósito de esta bitácora, pues, no queda más que rellenarla con el colorido festín de valoraciones hechas a la medida para diversas críticas y esperar el vocerío de quienes, simplemente al leernos: carcajeen o nos llamen VendeZOOelas!!!
Por cierto, cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia… y que quede claro que todas las historias aquí narradas forman parten del imaginario público…
Y no, no vendemos suelas, sencillamente, somos ásperos y realistas!!!
